El Futuro de la Educación Pública Universitaria

por Carlos Gómez Florentín

En respuesta a la crisis económica, los recortes presupuestarios de los gobiernos estatal y federal, los incrementos en las cuotas y gastos administrativos para estudiantes universitarios en las universidades públicas, el ataque a los sindicatos en varios estados (Milwaukee, Michigan, Idaho, Nueva York, entre otros), el discurso compartido por el sector público y privado acerca de la falta de alternativas y  la necesidad de privatizar la educación pública en los Estados Unidos, la Organización de Estudiantes de Postgrado y el Centro de Estudiantes Universitarios de la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY por sus siglas en inglés State University of New York) de la sede de Stony Brook organizaron una conferencia bajo la consigna  “Definiendo el Futuro de la Educación Pública Superior” que tuvo lugar el viernes 18 de marzo en el local de la universidad y que convocó a estudiantes, académicos, activistas, educadores, y público en general.

Otra educación pública es posible

Froylán Enciso, estudiante de doctorado en el programa de historia y presidente de la Organización de Estudiantes de Postgrado de SUNY-Stony Brook manifestó en la apertura de la conferencia que la misma era una respuesta a los actores públicos y privados que se escudan en la crisis económica para justificar la privatización de la educación y niegan la existencia de alternativas posibles que defiendan la educación para todos. Frente a lo que se entiende como una cruzada para liquidar la educación pública universitaria que afecta a todo el país y que tiene paralelos en diferentes partes del mundo, Enciso convocó a ejercer una política de solidaridad transnacional en la lucha global por defender el acceso de todos a la educación superior. En el mismo sentido, Enciso manifestó que la política de recortes presupuestarios del estado de Nueva York, del cual depende la universidad, pone en evidencia las características autoritarias del ejercicio del poder en los Estados Unidos que niegan la participación democrática de los estudiantes en decisiones que los afectan directamente supuestamente a causa de una lectura tendenciosa y reduccionista de la situación económica que rechaza ideas alternativas.

“Los estudiantes no son clientes=$$$” dice el texto en referencia a la
comercialización de la educación en los Estados Unidos incluido en el
pasacalle pintado por los estudiantes presentes en la conferencia.

¿Qué está mal con la educación pública universitaria en los Estados Unidos?

Según explica Kevin Young, estudiante de doctorado en el programa de historia de SUNY-Stony Brook y uno de los panelistas de la conferencia, “estamos enfrentando un problema muy grave, porque en este país, en este estado, el sector público y la educación pública están sitiadas por personas ricas quienes no quieren pagar los impuestos para proporcionar los fondos para el sector público y los servicios sociales. Somos el estado en el país que tiene más desigualdad, 1 % de la población de Nueva York controla el 35% de los ingresos, y pagan muy pocos impuestos. Mucho menos en relación a sus ingresos que los demás sectores de la población. ¿Quién debe pagar el costo de rehabilitar el sector público en los Estados Unidos? Deben ser los ricos y las grandes corporaciones que tienen el dinero y que están disfrutando de los lucros que hicieron mientras los demás sectores sufrimos con bajos ingresos y costos altos. Este es el reto que estamos enfrentando, defender el sector público y promover una visión alternativa de qué creemos, un fuerte sector público y una verdadera democracia que ofrezca una oportunidad igual a cualquier persona que quiera estudiar y que también proporcione un grado de bienestar social para todas las personas. Esa es la lucha que tenemos”.

Al referir al caso específico de la universidad del Estado de Nueva York, Young acotó: “El problema más grave a nivel estatal es que el gobierno está recortando los presupuestos para educación de forma dramática, más de 300 millones de dólares este año, además han hecho lo mismo en años anteriores mientras bajaban los impuestos para los ricos. Ésta es la dinámica estatal y a nivel país. A nivel universitario, la administración de Stony Brook está cooperando con este esquema de recortes presupuestarios, privatizando efectivamente la universidad al transferir los costos de la educación a los estudiantes, a las familias, a los trabajadores, y aliviando a los ricos de tener que pagar el costo de la educación pública. Entonces estamos enfrentando luchas en varios niveles de poder, en la administración de SUNY, en el gobierno estatal, y en el gobierno federal, porque en cada nivel el plan es básicamente igual, privatizar la educación pública, y reducir los gastos públicos”.

Vientos revolucionarios soplan desde el Caribe

Los oradores principales de la conferencia Ángel González del Movimiento Solidario Nueva York-Puerto Rico, Rafael Feliciano Hernández, presidente de la Federación de Maestros de Puerto Rico y Ian Camilo Cintrón Moya, de la Unión de Juventudes Socialistas de la Universidad de Puerto Rico comparten un mismo objetivo: defender la educación pública.

Rafael Feliciano Hernández (izquierda), Ian Camilo Cintrón (centro) y
Ángel González (derecha) siendo presentados por Paola Espinosa en la
conferencia central del evento.

Según manifestó Ángel González, del Movimiento Solidario Nueva York-Puerto Rico  y del Grassroots Education Movement, las conquistas logradas por las minorías raciales en los Estados Unidos tras las largas luchas sociales de las décadas de 1960 y 1970 están siendo amenazadas por la avanzada neoliberal que pretende transformar la situación educativa en la ciudad de Nueva York. En su visión, estas oportunidades educativas no han sido regaladas por los gobiernos sucesivos en el estado y en la ciudad, sino que son el producto de luchas sociales, movimientos de chicanos y de panteras negras, que combatieron el sistema educativo racista que se pretende volver a instalar a través de procesos privatizadores que atacan a los sindicatos de maestros y promueven escuelas primarias privatizadas (las escuelas charter) que al tener la bendición de figuras como Bill Gates o la familia Walden (del Grupo Walmart) automáticamente obtienen el favor de los conglomerados mediáticos para hacer retroceder el rol del estado en el proceso educacional.

Rafael Feliciano Hernández, de la Federación de Maestros de Puerto Rico, explicó por su parte que la educación pública en Puerto Rico fue víctima de una guerra contra la clase trabajadora financiada por el capitalismo con el objetivo de oprimir a los profesores y forzarlos a replicar los mandatos del sistema económico, reduciendo así la educación a una mera transacción de mercado. “Educar no es igual a vender hamburguesas o panchos,” acotó. Para Hernández, el proceso privatizador y de sometimiento de los sindicatos de maestros comenzó en Puerto Rico en 1971 y desde entonces fue combatido activamente a través de la creación de asambleas radicales y la ejecución de huelgas masivas. Justamente esta política de lucha llevó a la Federación de Maestros de Puerto Rico a la secesión del Sindicato de Maestros de los Estados Unidos (American Federation of Teachers) por diferencias de criterios con la política entreguista y corrupta de sus dirigentes.

Ian Camilo Cintrón Moya de la Universidad de Puerto Rico compartió las experiencias de resistencia a los incrementos en el costo de la educación universitaria que les llevó a sucesivas huelgas, una de ellas de un año de duración, y difundió material audiovisual (disponible en youtube) que registra las diferentes medidas de desobediencia civil seguidas para combatir, con una democracia construida desde abajo, el proceso de “uniformación ideológica de la educación” impulsado por las autoridades universitarias.

El estudiante consumidor

Según el historiador Angus Johnston de StudentActivism.net, una organización que promueve la participación de los estudiantes en el proceso educativo, lo grave de la situación actual es la metamorfosis experimentada por el estudiante, quien en lugar de convertirse en protagonista de su propia educación fue reducido a simple consumidor a partir de profundas transformaciones ocurridas en el ámbito académico a partir de la década de 1970. Este proceso se inició cuando el gobierno admitió la posibilidad de judicializar conflictos entre estudiantes y universidades de acuerdo a la ley del consumidor, asimilándolos a procesos legales que afectan a otras instancias del ámbito económico. Con la comercialización subsiguiente, núcleos estudiantiles altamente politizados que defendían el rol activo de los estudiantes en la educación fueron perdiendo peso, lo que se agravó con la división de los grupos estudiantiles en función a pertenencias raciales, derivado fundamentalmente de las políticas de asistencia financiera dirigida a la incorporación de minorías en el cuerpo de estudiantes universitarios.

Jacob Hagelberg, panelista y estudiante de la Universidad de California en Berkeley, recurrió al filósofo de la educación Paulo Freire para explicar la crítica situación educativa de los Estados Unidos, donde la universidad se transformó en una corporación y la educación se volvió una commodity. De acuerdo a Hagelberg, la teoría de Freire defendida en Pedagogía del oprimido se aplica a la falta de participación de los estudiantes dentro de su propia educación y justifica la necesidad de autogobierno en los cuerpos estudiantiles a lo largo del territorio norteamericano.

Crystal Allene Cook, panelista y estudiante de doctorado de la carrera de Tecnología, Política e Innovación en SUNY-Stony Brook, agregó por su parte que el proceso educativo necesita incorporar la participación de las comunidades locales y estudiantiles dentro de su propia educación en cuanto a elegir sus propios objetivos y establecer autónomamente cuáles son las prioridades de la educación universitaria en relación a su entorno.

La privatización de la educación pública

El economista Michael Zweig del Departamento de Economía y Director del Centro para el Estudio de la Vida de las Clases Trabajadoras de SUNY-Stony Brook, por su parte resaltó que el ataque a la educación pública no es casual y forma parte de un esfuerzo por privatizar uno de los últimos reductos del espacio público donde el capital todavía permanece ejerciendo un papel limitado por la acción del gobierno.

El economista Michael Zweig durante su presentación en el cierre de la conferencia.

Según Zweig: “la educación pública no es simplemente un problema de dinero, es un asunto de responsabilidad pública”. En este sentido, las comunidades tienen responsabilidades políticas y éticas en el proceso educativo. Y la privatización ataca tanto la existencia del sector público como expresión administrativa como la propia vigencia de las comunidades. Por esto, la revitalización de lo público es fundamental también para defender la independencia del trabajo académico que al ritmo intenso de privatización y de conversión de estudiantes en consumidores busca someter la labor de investigación a las demandas del mercado.

Zweig apuntó como ejemplo de la penetración del mercado en la educación el ascenso de educaciones a distancia que siguen el modelo de la Universidad de Phoenix. Estos emprendimientos buscan establecer un profundo proceso de división del trabajo educativo que al dividir la educación en ámbitos especializados (redacción de currículum, exámenes, enseñanza, y correcciones) anula la independencia del trabajo de los profesores y bloquea el componente intelectual y moral de la educación.

Por último, Zweig destacó la falta de sinceridad del gobierno en cuanto a la utilización de la excusa “aritmética” para justificar recortes presupuestarios en la educación pública. Confirmó esto señalando que el gobierno de los Estados Unidos gasta 54 mil millones de dólares en cuatro meses de guerra en Iraq y Afganistán, precisamente el equivalente a un año de gastos educativos públicos al nivel universitario. En otras palabras, el dinero existe. Lo que falta es la decisión política para ubicar el dinero donde realmente es necesario.

La Conexión Oeste-Este

Ramón Quintero es un estudiante de geografía de la Universidad de California en Berkeley que formó parte de uno de los paneles de la conferencia. Sus recientes apariciones en la revista Time y en el diario New York Times lo convirtieron en una figura mediática de la lucha por la educación universitaria pública en los Estados Unidos. Quintero fue arrestado durante las protestas de los estudiantes de UC-Berkeley de diciembre pasado contra las subas arancelarias de 32% planteadas por la dirección universitaria. Como consecuencia de los pronunciados aumentos en los costos de las viviendas, Quintero se vio obligado a mudarse a una camioneta donde vive desde este año.

Ramón Quintero, estudiante de la Universidad de California en Berkeley,
explicando sus posiciones durante una pausa en la conferencia del
18 de marzo de 2011.

Aunque los aumentos fueron impuestos finalmente por la directiva universitaria, Quintero se mantiene esperanzado en las luchas populares por la educación en los Estados Unidos. En su visión, encuentros como éste generan espacios de conexión para plantear luchas comunes que afectan a estudiantes de todos los puntos geográficos del país: “yo pienso esto solo como un comienzo, sabemos que hay un gran esfuerzo global para concentrar el poder hacia arriba, y entonces, lo que yo estoy haciendo, lo que están haciendo los estudiantes, va a tener un crecimiento porque va a haber más gente en posiciones de dificultades económicas, porque no van a tener acceso a las universidades, a trabajo, porque hay una concentración del conocimiento y como estamos en los tiempos de la información eso quiere decir que una concentración no nomás de recursos económicos, sino de conocimiento, que equivale a valor económico”.

La conexión Latinoamérica

Andrés Estefane es un estudiante del programa de doctorado en Historia de SUNY-Stony Brook que formó parte del comité organizador de la conferencia. Al pensar en las experiencias de lucha por la educación pública en los Estados Unidos, Estefane reflexionó acerca de la falta de comprensión global de los problemas que existe inclusive dentro del propio ámbito de Stony Brook: “uno de los problemas que detectamos fue la falta de visión de nuestros compañeros del carácter global de este conflicto y de lo crucial que es dar una pelea en cada espacio”.

Según siguió diciendo Estefane, Latinoamérica comparte la misma miopía y esta conferencia permite poner en la agenda política la necesidad de solidaridades estudiantiles transnacionales: “sobreponerse a esas exclusiones que uno muchas veces siente desde Sudamérica cuando uno se involucra en movimientos políticos aquí en Estados Unidos. He tenido mucho diálogo en estos días con compañeros que precisamente han enfatizado la aparente contradicción de que yo esté dando una pelea acá cuando supuestamente ‘no me corresponde’. Creo que hoy debemos construir esas redes de solidaridad más allá de esas divisiones que obviamente respondieron a ciertos momentos políticos de nuestra historia; no hay que obviarlas, pero ahora tenemos que entender que la dimensión y las características del problema que estamos enfrentando tienen una naturaleza distinta y eso requiere también respuestas innovadoras”.

Aunque las luchas educativas también respondan a condiciones locales, Estefane consideró que muchas características de las políticas universitarias de los Estados Unidos ya se están replicando a diferente escala en países latinoamericanos, como por ejemplo Chile: “acá es distinto fundamentalmente por el lugar que tienen los estudiantes dentro de la universidad, dentro de la circulación de bienes y la división del trabajo, y entender eso y cómo eso genera patrones distintos de acción, movilización y asociación es muy importante. Esto sirve mucho pensando en el caso de Chile, cuyo movimiento estudiantil está derivando paulatinamente hacia un modelo, un sistema muy similar al de Estados Unidos. Lo he visto en los estudiantes y en el fondo hay ciertas conductas, cierta relación con el conocimiento, con la institución y con lo que la institución les puede proveer que tiene muchos paralelos y está emparentada en varios niveles con lo que acá sucede”.

El Movimiento Estudiantil Internacional

Uno de las organizaciones externas afiliadas con el evento fue precisamente el Movimiento Estudiantil Internacional (International Student Movement). Según Estefane, es clave entender la dimensión de estos encuentros más allá de la dimensión local: “ver también el movimiento estudiantil internacional, lo que sucede en Holanda, Filipinas, Rusia, México; eso ayuda a romper el aislamiento y lograr que el movimiento estudiantil recupere la vitalidad que tuvo en algún momento a nivel internacional, pero esta vez con una agenda más consistente, más a largo plazo  y con más disciplina”.

Paola Espinosa, estudiante de doctorado en la carrera de Ecología y Evolución y vocera de la Organización de Estudiantes de Postgrado manifestó en la conferencia que estos espacios sirven para evidenciar las dinámicas generales que enfrentan al capitalismo con la educación a partir de casos localizados, como el de los estudiantes de Puerto Rico y los conflictos en la universidad del estado de Nueva York. Esta crisis, agregó, debe reposicionar a los estudiantes como los legítimos actores de cambio frente a la pasividad de las autoridades educativas institucionales que, al acomodarse con la privatización de la educación propuesta por los gobiernos y las corporaciones, abandonaron la lucha por la educación popular.

Finalmente, Espinosa subrayó que ideas de democracia y comunidad con repercusiones internacionales pueden salir robustecidas de encuentros como éste, sobre todo a partir de la divulgación de pensamiento crítico y el retorno del ejercicio del autogobierno al ámbito universitario. Reconstruir la educación pública es posible en la medida en que las redes sociales se hagan eco de estas visiones críticas, y los “movimientos estudiantiles se tornen más ruidosos”. En esta larga lucha, que recién comienza, la próxima parada es el “Día de la ira contra los recortes”, que será conmemorado el 24 de marzo de 2011 en Nueva York para protestar contra los recortes presupuestarios que afectan a la educación pública y a los servicios en general en todos los estados de Estados Unidos.

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Carlos Gómez Florentín es estudiante de Doctorado en Historia en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook. Una versión abreviada de este artículo apareció en el sitio web de la Universidad Católica de Asunción, Paraguay.

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